8 de abril de 2017

Ecos de la presentación del libro de Éric Laurent “El reverso de la biopolítica”, por Christian Roy Birch

El Seminario Latino de París-Envers de Paris organizó, el pasado 22 de marzo de 2017, una conversación con Éric Laurent para presentar su libro, El reverso de la biopolítica, que se llevo a cabo en la Maison de l’Amérique Latine de Paris, con la participación del autor quien converso con Enric Berenguer, Presidente de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis en España, Miembro de la AMP-ELP y traductor de este libro; Oscar Ventura AE Miembro de la AMP-ELP y Eugenia Varela Miembro de la AMP-ECF y responsable del Seminario quien coordinó la mesa. 




Éric Laurent presentó su libro “El reverso de la biopolítica”, el 22 de marzo de 2017, en la reunión del Seminario Latino de París dedicada a ese evento. Durante el encuentro, apreciamos la manera en que la sólida construcción de un fundamento epistémico permite desplegar la amplitud de la perspectiva que se puede obtener con la orientación lacaniana. Sobre esa base se constataron las incidencias en el plano clínico, este fue uno de los pilares de la presentación. El otro plano que se examinó, en cierto sentido inverso al anterior, fue el político.

La introducción estuvo a cargo de Enric Berenguer, traductor del libro, y de Oscar Ventura. Eugenia Varela, tuvo la responsabilidad de escandir la reunión presentando los participantes y planteando interrogantes que animaron las exposiciones. La precisión en la utilización de los conceptos facilitó el abordaje de los temas y, de este modo, el encuentro resultó formador sin dejar de ser muy ameno.

Al situar al psicoanálisis frente a la biopolítica se constituye un campo de discusión que incluye a la política, al discurso sobre la vida en sus diferentes concepciones y a las relaciones entre ellos. Por otro lado, en el reverso de la biopolítica encontramos un estudio de los supuestos y el alcance del concepto de biopolítica, a partir de allí el psicoanálisis aporta su diferencia más importante al debate. Al no considerar al cuerpo humano como entidad biopolítica, el psicoanálisis ilumina de un modo novedoso las tendencias políticas actuales proponiendo diversas definiciones del cuerpo con las que se trabaja en la clínica.

Berenguer transmitió la utilidad del libro para extraer consecuencias de la última enseñanza de Lacan, que puede ser de muy difícil abordaje en un primer acercamiento y sin otros puntos de referencia. El valor del cuerpo como imagen (que abarca desde el uso vulgar difundido en las redes sociales hasta las sofisticadas técnicas de investigación y de uso médico) entraña una identificación del sujeto a esa imagen. El traductor destacó tres momentos o versiones del cuerpo que propone el psicoanálisis de orientación lacaniana: el momento del estadio del espejo releído desde la primacía de lo simbólico, el que se plantea en el texto “Radiofonía” y el nodal que se plantea en el seminario sobre Joyce.

El desarrollo de esos momentos, finalmente, permite plantear la relación primaria de la lengua con el cuerpo. Cuestión que tiene un impacto fundamental en la dirección de la cura. En este sentido, se ponen en cuestión clínicamente el valor de algunos conceptos freudianos como la identificación, la pulsión y la libido; asimismo, se cuestiona el desarrollo en torno al juicio de atribución. Esta puesta en cuestión lleva a considerar una temporalidad que no es la del sujeto del inconsciente sino la del parlêtre, que se sitúa en un tiempo anterior a la introducción en el narcisismo y que es independiente de las consideraciones sobre la demanda. Esto tiene consecuencias, por ejemplo, en la clínica del autismo en la que suele preguntarse qué hacer cuando el sujeto no se introduce en la demanda, la perspectiva que nos abre “El reverso de la biopolítica” nos orienta para pensar la clínica a partir del hiato entre la escritura y la palabra.

Para Oscar Ventura el punto fundamental del libro de Éric Laurent es el acontecimiento del cuerpo, ese es el reverso de la biopolítica. El programa de la biopolítica omite el hecho de la ausencia (o imposibilidad) de subjetivación de la sustancia gozosa, su incalculabilidad. El dispositivo de disciplinamiento de los cuerpos no considera el registro psicoanalítico de lo real. Este hecho retorna como efectos en el lazo social: cuanto más se intenta captar el goce con objetos o con imágenes, más infinitesimal se torna la experiencia de goce en el cuerpo. Por esta vía, insiste la experiencia de una imposible homogeneización del goce mediante la oferta a la que la identificación se presta. Ni el control o disciplinamiento del goce, ni su esfuerzo de cancelación por medio de un empuje a gozar, alcanzan su meta. Al centrarse en el acontecimiento del cuerpo, el libro de Éric Laurent destaca un momento previo al régimen de las identificaciones: el encuentro con la lengua, que se encarna y establece un lazo social más allá de la identificación. Ventura se pregunta cómo sostener un discurso que, fundado en el acontecimiento del cuerpo singular, no promueva la identidad. Termina su intervención con una nota de optimismo al constatar que el psicoanálisis tiene un poder de cohesión de los discursos, los cuerpos y sus goces.

Éric Laurent sitúa su perspectiva a partir de la lectura que hizo Jacques-Alain Miller de la última enseñanza de Lacan. Se trata del síntoma, no como síntoma del Otro (y la eficacia de la identificación que esto supone), sino del síntoma como goce del cuerpo. En este sentido, se apunta a constituir un fundamento más básico que la identificación con el padre, que Freud proponía como la razón última del lazo social, de gran importancia clínica y necesaria para el entendimiento de los incipientes partidos fascistas de aquella época.

El método de Lacan no es tan diferente pues aplica las enseñanzas de la clínica al esclarecimiento de los fenómenos políticos. La diferencia radica en postular que más allá de la identificación con el padre, está la dimensión primaria del síntoma y del goce: el síntoma como acontecimiento del cuerpo y el fantasma como instrumento de goce.

Con esos dos instrumentos Laurent comentó aspectos de las teorías de Foucault, Melanie Klein, Deleuze y Guattari. Por otro lado, los aplicó a las tendencias políticas actuales: Le Pen, Putin, Erdogan, Xi Jinping y Trump. En algunos casos se explayó más, pero en general destacó que no debe aplanarse la particularidad de cada caso suponiendo, por ejemplo, que cada vez se trata de una versión actual de Hitler (evitar el punto Godwin); justamente, las enseñanzas clínicas permiten delimitar de modo más preciso el rasgo particular en cada caso, el goce o el tipo de fantasma que propone cada tendencia política.

Hacia el final del encuentro, Laurent cinceló el fundamento epistemológico de los temas tratados. Para situarse en un registro anterior al de la identificación es necesario tener en cuenta que tenemos la relación entre la cadena significante y el sujeto (como shifter importado de la teoría de Jakobson) que opera con el concepto de vacío. Pero antes tenemos la emergencia primitiva de goce, el síntoma que se escribe como el impacto de la lengua sobre el cuerpo, el trauma: “eso se siente”; aquí, el operador es el agujero en sentido topológico. Laurent propone pensar este registro con el fenómeno de la alucinación: se produce un acontecimiento (que supone la necesidad de un cuerpo), respecto del cual hay certeza pero no hay ninguna elucubración de sentido, y luego se sigue el trabajo del sujeto por intentar cifrar esta certeza, es decir, articular lo que aconteció a la cadena significante –momento en el que se registra el gran despliegue de los equívocos del lenguaje y en el que resulta eficaz la teoría del sujeto y la articulación significante–.

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